Los cinco escalones en el tratamiento de la Dermatitis Atópica

Aprovechando el Día Internacional de la Dermatitis Atópica, si padeces esta enfermedad tan molesta, o algún familiar tuyo, te vendrá bien conocer con más detalle los diferentes tratamientos disponibles para la misma y cómo utilizarlos en la vida diaria

Es importante saber que en la dermatitis atópica se altera la función de barrera de la piel, lo cual ocasiona picor, inflamación y aparición de lesiones cutáneas diversas. 

Para mejorar la piel y  prevenir los brotes de la dermatitis hacen falta unos cuidados generales de la piel y también ciertos medicamentos. 

Entre los cuidados generales se incluyen ciertas precauciones con el uso de algunos tejidos irritantes, productos para la higiene corporal, mantenerse en ambientes con temperatura suave, etc.

Con respecto al uso de medicamentos, es útil que los pacientes conozcáis  lo que me gusta llamar “Escalera de la Dermatitis Atópica”. Está formada por diversos peldaños con diversos tratamientos progresivamente más potentes,  que se pueden ir añadiendo hasta lograr reducir los síntomas y prevenir la aparición de nuevas lesiones.

1. El primer escalón incluye  productos para hidratar la piel y retener el agua en la misma. Son hidratantes o emolientes. Se usan cuando la piel no está inflamada, en forma de cremas, lociones, leches y otros vehículos tópicos. Reducen la sequedad típica de la Dermatitis Atópica y mantienen la humedad en la piel. Tienen componentes muy variados, porque no todos los productos son igual de beneficiosos para cada persona. Para seleccionarlos hay que tener en cuenta los que mejor resultado produzcan en tu piel, lo cual facilitará que los uses con frecuencia. Habitualmente dos veces al día, sobre todo después de la ducha o el baño, pero mejor, si se utilizan más. 

2. Cuando el primer escalón resulta insuficiente, se añaden los productos del segundo peldaño, cuyo objetivo también es reducir el picor y el rascado. Rascarse deteriora aún más la función de barrera de la piel y produce más picor. Para la mayoría de las personas resulta imposible no rascarse cuando notan picor. Los medicamentos en este nivel son los antihistamínicos, que no producen mejoría en todas las personas. Los más antiguos suelen ser más sedantes que los modernos. Si la dosis habitual no es suficiente merece la pena que lo consultes con tu médico, porque en algunos casos, se pueden subir las dosis para lograr más efecto en la reducción que el picor.

3. En el  tercer escalón están los llamados inmunomoduladores tópicos. Tienen efecto antinflamatorio en la piel, aunque menos potente que los corticoides tópicos, y menor riesgo de efectos secundarios cuando se usan largas temporadas. Además son preferibles en ciertas zonas sensibles de la piel como los párpados y la cara. Muchas personas dejaron de usarlos porque les produjeron irritación o empeoramiento de las lesiones, habitualmente por haberlos comenzado demasiado tarde, cuando la piel ya estaba inflamada. Son muy eficaces en los momentos iniciales y en la prevención de recaídas. Pero cuando la piel ya está inflamada ocasionan que se ponga peor. A veces se utilizan como preventivos aplicándolos cada 3 ó 4 días en las zonas donde suelen aparecer las lesiones, para evitar que lo hagan. Está técnica de prevención se llama tratamiento proactivo.

4. El cuarto escalón son los corticoides tópicos. Disminuyen la inflamación de la piel, el picor y la irritación cutánea. Ayudan a reducir la necesidad de rascarse. Existe una creencia muy extendida acerca de su “peligrosidad”, pero utilizándolos durante  periodos cortos como días o semanas,  se reduce el riesgo de efectos secundarios. Las personas que han tenido  efectos secundarios suele ser por haberlos usado de forma incorrecta durante periodos largos de tiempo. Hay corticoides de potencia baja, media y alta, que se eligen según la gravedad de las lesiones. Es mejor usarlos, que seguir con las lesiones cutáneas por miedo a utilizarlos. Se suspenden cuando la inflamación se resuelve. A veces se usan formando parte de “curas húmedas” o “pijamas húmedos”, para casos más graves que no han respondido a los tratamientos anteriores.

5. En el quinto escalón se incluyen los medicamentos con mayor riesgo de efectos secundarios como los corticoides orales o los inmunosupresores sistémicos. Solo un pequeño porcentaje de niños o adultos con Dermatitis Atópica los necesitan.

En los últimos años  unos medicamentos nuevos, que son muy eficaces, pero que solo se pueden prescribir en los hospitales.

Además de los productos explicados en la escalera,  se pueden usar otros medicamentos como son antibióticos para lesiones infectadas y fórmulas magistrales. 

Si estas interesado en conocer más sobre la Dermatitis Atópica y sobre cómo mejorar tu calidad de vida puedes consultarme en el siguiente enlace https://doctorjaviercontreras.com/otras-enfermedades-alergicas/

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