bronquitis en niño

¿Qué tiene mi hijo? ¿Bronquitis, hiperreactividad bronquial o asma?

Muchos padres se hacen esta pregunta, que a veces los médicos no alcanzamos a responder de forma adecuada.

bronquitis-en-niñosLa palabra “asma” parece asustar, por estar asociada con ideas como cronicidad, mala evolución, limitación en actividades deportivas, trataminentos con riesgo de efectos secundarios importantes, etc. Sin embargo, nada más lejos de la de realidad. Todos conocemos deportistas con asma que gracias a su buen control, mantienen un rendimiento deportivo óptimo, con medicamentos sin apenas efectos secundarios.

Para esclarecer los conceptos, rescatamos estas palabras del Dr. Garde, Jefe de la Sección de Alergia del Hospital General Universitario de Elche, publicadas en el capítulo de asma infantil, del Libro de las enfermedades alérgicas del BBVA.

Qué es el asma? ¿Es lo mismo asma que bronquitis?

La idea tradicional que se tiene del asma es la de una enfermedad de los bronquios que se estrechan (broncoespasmo) provocando dificultad para respirar. Suele asociarse con un proceso crónico que no se cura, por lo que cuando a un niño se le diagnostica asma suele ser causa de intensa preocupación por parte de los padres. Como veremos, no es exactamente así en el caso del asma infantil.

El asma es una enfermedad debida a la inflamación crónica de los bronquios. Más que una enfermedad es un síndrome de obstrucción bronquial reversible con una base inflamatoria. Los médicos denominan síndrome a un conjunto de enfermedades que cursan con síntomas similares producidos por diferentes mecanismos fisiopatológicos. Tal inflamación puede ser provocada por diversas causas: irritantes como el tabaco y la contaminación, infecciones víricas o alérgenos. Esta inflamación puede pasar desapercibida durante la mayor parte del tiempo y hacerse evidente, tan sólo, en ciertas ocasiones, incluso de manera intensa o grave. Es lo que se denomina crisis de asma o broncoespasmo.

En los primeros años de vida, una alta proporción de niños, uno o dos de cada cinco, padecen síntomas respiratorios que pueden ser etiquetados, por sus pediatras, de asma. La enfermedad que padece este amplio grupo de niños no tiene un nombre aceptado de manera general y se observa cierto rechazo en algunos pediatras a utilizar la palabra asma en el diagnóstico, que sustituyen por eufemismos como sibilancias por virus, sibilancias recurrentes, bronquitis obstructivas, hiperreactividad bronquial y un largo etcétera, que frecuentemente sumen a los padres en un gran desconcierto.

La definición de asma infantil, generalmente aceptada por la comunidad científica, es la de episodios repetidos de «sibilancias recurrentes y/o tos persistente en una situación en la que el asma es probable y se han descartado otras enfermedades menos frecuentes».

En otras palabras, todo niño que presenta tres o más episodios de tos al año, en especial si se acompaña de pitos (silbidos) en el pecho y dificultad para la entrada y la salida del aire, y que mejora con medicación broncodilatadora, puede ser diagnosticado de asma.

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